La comprensión de “Las Américas”, especialmente el concepto de América del Sur, ha estado dominada durante siglos por una sola perspectiva. Esta visión externa dependía del conocimiento fragmentado que los exploradores trajeron a casa, sin importar cuán largo o profundo hubiera sido su conocimiento o cómo estaban motivados sus intenciones y agendas. 

El proyecto Terra Ignota aprovecha el 500 aniversario del nombramiento del Estrecho de Magallanes como ocasión para proponer una revisión de esta obsoleta forma de pensar. El primer viaje alrededor del mundo de Fernando de Magallanes marca el primer encuentro registrado entre exploradores europeos y los habitantes nativos de la zona más austral del planeta. Esa idea de reunión y encuentro despertó el proyecto Terra Ignota, iniciado en 2015 por y para un grupo dinámico de artistas, científicos, curadores y productores chilenos e internacionales como un laboratorio nómada recurrente que transita por la Patagonia y Tierra del Fuego. 

Terra Ignota integra arqueología, la historia (colonial), las prácticas (indígenas), la naturaleza y el clima de la región y con el objetivo de conectar eso con urgentes preguntas globales. Es rizomático, se mueve lentamente, escucha, acerca y aleja, y se conecta. 

De forma modular, a través de encuentros a pequeña escala, interconectados y grupos temáticos, facilita las alianzas artísticas y el aprendizaje interdisciplinario que está fuertemente arraigado en lo local. Terra Ignota tiene como objetivo desarrollar y crecer orgánicamente desde el contexto local, mientras es consciente de su perspectiva exterior y adopta una actitud no extractivista. Respaldando el conocimiento nativo e histórico omitido, Terra Ignota tiene como objetivo estimular y contribuir a nuevas narrativas entrelazadas y producción artística. El diálogo y los encuentros que facilita alimentarán la práctica más amplia de los artistas, curadores y científicos participantes.

El proyecto evoluciona en el contexto actual de masivos desarrollos locales y globales.

Chile, y muchos otros lugares, están en crisis, en un momento histórico en el que el sistema económico imperante y las leyes que lo respaldan se han agotado. La idea de desarrollo vinculada al progreso material ilimitado ha anulado nuestros valores centrales y ha amalgamado nuestra sociedad en una mentalidad pragmática y puramente utilitaria. El desarrollo ha reemplazado las ideas de igualdad y respeto por las de maximización y extracción.

La actual pandemia de COVID 19 es solo un reflejo y amplificación de este drástico momento histórico en el que los modelos económicos y sociales se están volviendo cada vez más obsoletos, y la pobre comprensión de nuestra relación con el medio ambiente nos ha llevado a un estado general de miedo e inestabilidad.

Terra Ignota tendrá que adaptarse a estas nuevas realidades. Es aún más importante que se exploren nuevos paradigmas socioculturales, de utilización y distribución de recursos, así como el desarrollo de plataformas culturales y educativas sean inclusivas, descentralizadas y no necesariamente extractivas. Acercándose  con pasos cuidadosos y pequeños grupos de estudio, con un ritmo lento pero profundo para buscar el diálogo correcto con el entorno. Una búsqueda que comienza desde el extremo sur de Chile pero que se relaciona con el planeta, reconociendo que son problemas globales que requieren volver a escuchar a todo y a todos.